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Dentro de sus pequeños y peludos cuerpos, los gatos encierran una infinidad de misterios que estás a punto de descubrir. En los cuatro tomos de esta pequeña enciclopedia online encontrarás muchas respuestas para los cómo, los cuándo y los por qué de nuestros amigos felinos.Selecciona el tomo, elige el contenido en el índice y disfruta de la lectura.
Los gatos son animales muy limpios, pero necesitan de toda nuestra ayuda para mantener su higiene dentro de nuestras casas. ¿Quieres saber cómo?
Una buena alimentación es sinónimo de salud para un felino. Aquí encontrarás consejos para controlar su dieta.
Tu mascota nunca te dirá que está enferma, pero tú puedes aprender a prevenir y detectar las dolencias que tenga.
Los mininos son muy parecidos a nosotros: aprenden, recuerdan y sienten. Pero hablan otro idioma que tú puedes aprender paso a paso.
Si el gato defeca fuera, hay que coger parte de la deposición y enterrarla en el sustrato para que él la huela y reconozca ese lugar como el adecuado para hacer sus necesidades. Por el mismo motivo, conviene limpiar muy bien la zona donde defecó. Dale de comer a horas regulares, cerca del lecho sanitario. En unos 20 minutos sentirá necesidad, es el momento de llevarlo a la bandeja. Una vez usada, premio con caricias, un bocado o un juguete que le gusten. Con el tiempo hay que ir separando el lugar de comer y la litera sanitaria.
Muy Importante: el uso de las literas disminuye la transmisión de enfermedades que pudiese sufrir el felino, porque acota la zona de deposición. Como ves, la litera higiénica también es sinónimo de salud para tu familia.
Durante los primeros meses es recomendable usar literas de grano fino para que no dañen las patitas del gato. Cuando crezca podrás cambiarla por la que mejor se adapte a sus necesidades.
El gato no te dirá "por qué no quiere usar el lecho sanitario"
Nosotros sí te lo diremos
Si el gato no usa la litera sanitaria es señal de que algo ha cambiado en su mundo felino. La causa más frecuente: su dueño se ha relajado con la limpieza y la bandeja o el sustrato no están a gusto del gato. También pueden rechazar un cambio en la ubicación de la bandeja, el ambiente que la rodea o en su mantenimiento, por ejemplo si cambia el tipo de litera o usa productos demasiado fuertes para la desinfección. Ojo, a veces es un rechazo gradual, lo que dificulta la solución del misterio. A menudo, la causa es traumática: un susto repentino, una pelea con otro animal de la casa, la llegada de una visita o un nuevo miembro de la familia… Si el felino tiene una edad avanzada, crece su inseguridad y este tipo de factores le afectan especialmente. Si después de observar y probar estas opciones no encuentra el motivo del rechazo, consulte al veterinario, posiblemente tenga una enfermedad urinaria o diarrea.
1.2 Baño y cepillado
Los gatos no aman el agua, pero tampoco la odian
Aquí tienes trucos para bañarles
Aunque los gatos no sienten pasión por el agua, tampoco es cierto que la odien. Recelan de las experiencias intensas que no conocen, eso sí. Si se le acostumbra de cachorro, generalmente la aceptará con naturalidad. El baño es saludable, elimina parásitos e impurezas. La edad propicia para iniciarles es a partir de los dos meses, su etapa de socialización. Todo un ritual: hay que tener paciencia y tiempo, elegir un lugar muy tranquilo, acariciarle el cuello para relajar y premiarle después de la sesión. El agua debe ser tibia, a unos 30º y poco profunda. Nunca viertas el agua directamente en la cara, se asustará. Delicadamente, frota con una esponja como si se tratara de caricias. Hay que usar un jabón específico para su piel, nunca champú de humanos. El secado con toalla y secador y el cepillado son clave para que se sienta a gusto y no le importe repetir.
El baño elimina parásitos e impurezas. Debe hacerse con agua tibia (a unos 30º) y con agua poco profunda. El sacado con toalla, secador y un cepillo concluye el aseo del gato.
1.3 Cómo evitar las bolas de pelo
El pelo no es parte de la dieta de tu minino.
Aprende a evitar esas molestas bolas.
Es imposible evitar que un gato ingiera pelo cuando se acicala; es el precio a pagar por ser tan limpio y meticuloso. Pero podemos impedir que trague una cantidad excesiva y facilitar la expulsión natural de las bolas que se forman en su interior. El cepillado cuidadoso desenreda el pelo y elimina el sobrante ya muerto para que no acabe en la dieta del animal. En los gatos de pelo largo, el cepillado ha de ser diario y exhaustivo, más aún en periodos de muda. Conviene pasar una toalla húmeda después para arrastrar aún más cantidad. La alimentación es básica: en el mercado existen distintos preparados de malta y alimentos específicos ricos en fibra que envuelven las bolas de pelo para facilitar su tránsito. Cuidado, no hay que pasarse de la dosis para no causar el efecto contrario. Si el minino se muestra incómodo, la hierba gatera es un remedio natural para provocar el vómito.
Imprescindible: el cepillado cuidadoso desenreda el pelo y elimina el sobrante ya muerto para que no acabe en la dieta del gato.
2.1. Calendario de vacunación
Un gato sano y longevo
es un gato vacunado
Las vacunas son un seguro para que nuestro gato goce de una vida sana y longeva. Conviene consultar al veterinario las veces que haga falta para tener claro el calendario de vacunación (cuyos plazos pueden variar, según el caso), sobre todo en las primeras administraciones y por si recomienda alguna otra vacuna aparte de las básicas. Si no se respetan los plazos, el efecto protector puede desaparecer. Además, desparasitar al gato lo prepara para que las vacunas surtan el mejor efecto. La primera se conoce como Triple Felina y lo inmuniza contra la rinotraqueitis, el calicivirus y la panleucopenia; se aplica aproximadamente al mes y medio de vida. Cuando cumple de dos a dos meses y medio, llega el momento de la antileucémica felina (la leucemia es a menudo mortal); al cumplir los tres meses, la segunda dosis. En España es obligatoria la vacuna contra la rabia, que se administra a los tres meses y medio.
1,1/2 mes: triple felina
2,1/2 meses: antileucémica felina (1º dosis)
3 meses: antileucémica felina (2º dosis)
3,1/2 meses: vacuna antirrábica
2.2. Cómo evitar los parásitos
Evita esas visitas inesperadas
Aprende cuándo y cómo desparasitar a tu gato
La salud del gato exige una buena desparasitación desde edades tempranas, a partir de la segunda o tercera semana de vida. Recuerda que algunas enfermedades o inquilinos indeseables, como las pulgas, pueden atacar a los humanos. El veterinario ha de estudiar cada caso y marcar el ritmo del tratamiento según el peso del gatito. Generalmente, a los 15 días de la primera sesión se repite la dosis. Hay que reforzar la protección una vez al mes hasta el medio año y a partir de ahí cada tres meses, si el gato pasa mucho tiempo fuera de casa, o cada seis si es de hábitos hogareños. El tratamiento se inyecta o administra por vía oral en formato de pastillas o de gotas, tanto para parásitos internos como para externos. También existen lociones y sprays insecticidas específicas para inquilinos de exterior como ácaros o pulgas. Algunas personas prefieren un remedio natural: la tierra de diatomeas (algas fosilizadas).
Existen parásitos internos y externos.
Y existen soluciones para los dos problemas.
Esos agresivos seres que pueden amargar o amenazar la vida a nuestra mascota se acomodan en dos hábitats: los externos, en el pelo, las orejas, los ojos y la piel, y los internos, habitantes de su aparato digestivo, sobre todo de los intestinos. Entre los primeros, los más comunes son los ácaros (suelen producir una sarna muy molesta que ataca orejas y oídos) y las pulgas gatunas (pueden mudarse tranquilamente a un cuerpo humano), también las garrapatas sobre todo en zonas rurales. Los gatos que han vivido en la calle a menudo presentan heridas causadas por hongos dermatofitos.
Tenias y gusanos áscaris son los parásitos internos más frecuentes y los gatos pueden contagiarse a través de la gestación, la leche materna, la ingesta de comida cruda o por las picaduras de pulgas.
Cuidado con los protozoos que causan la taxoplasmosis porque puede perjudicar seriamente el embarazo humano sobre todo en los dos primeros meses.
Cuidado con los protozoos que causan la toxoplasmosis (enfermedad infecciosa) porque puede perjudicar seriamente el embarazo humano sobre todo en los dos primeros meses.
2.3. ¿Está enfermo mi gato?
El gato no te puede decir que está enfermo
Pero puede “hablar” con su comportamiento
Antes de aparecer síntomas evidentes (espasmos, dificultades respiratorias, dolores, diarreas…), podemos sospechar la presencia temprana de alguna patología por los cambios en el comportamiento, sobre todo si el animal deja de comer y se muestra apático y débil, o al contrario, si se muestra inusualmente agitado o tiende a esconderse.
Los ojos felinos tienen la particularidad de reflejar distintos tipos de enfermedades virales en la presencia de costras, irritaciones, inflamaciones o úlceras. Si el tercer párpado se hace visible, no es buena señal. La dejadez del gato respecto del cuidado de su pelo es una alerta, habrá que observarlo más para acotar el origen de una posible dolencia. Orejas y nariz tienen que estar rosadas, sin secreciones ni costras, y la boca libre de ampollas, inflamaciones o exceso de salivación. También son pistas de problemas digestivos el mal aliento o los cambios de coloración en heces y orina. Recuerde, nunca medique al gato, consulte al especialista.
Si el gato deja de comer y se muestra apático y débil, o al contrario, si se muestra inusualmente agitado, es síntoma de estar generando alguna patología.
Orejas y nariz tienen que estar rosadas, sin secreciones ni costras. Y la boca libre de ampollas, inflamaciones o exceso de salivación.
3.1. El cachorro y el gato adulto
Nutrición.
Cada edad tiene una alimentación específica.
Un consejo: que los preparados sean de una marca de confianza. Durante el primer mes basta la lactancia materna o artificial con una leche específica para cachorros (la de vaca es pobre para sus necesidades además de tener tanta grasa que no se tolerada por los gatitos). A partir del mes pueden tomar alimentos sólidos (en combinación con la leche), pero húmedos y de fácil digestión. Es importante variar la dieta en esta etapa para que el gato sea de buen comer en el futuro. Del segundo al sexto mes se alimentan con avidez, aceleran su crecimiento y necesitan el triple de aporte nutricional que un adulto; es preciso un preparado enriquecido específico para esta edad. Hasta el mes 12 conviene mantener esta misma dieta, aunque su crecimiento ralentizado les hará reducir la cantidad ingerida. Tiene un año: el momento de pasar a un pienso para adultos, cuya composición dependerá de su estilo de vida. Durante la vejez la dieta también es especial, con mucho menor aporte calórico y mayor de fibra.
0-1 mes: lactancia con leche maternizada
1-2 meses: inicio de sólidos: alimento enriquecido: leche +solido
2-6 meses: época de máximo crecimiento, triplica su peso: alimento enriquecido: leche +solido
6-12 meses: va cesando el crecimiento. Alimento enriquecido
A partir de 12 meses: alimento de adulto
Vejez: alimento bajo en caloría y mucho aporte de fibra
3.2. Elegir la dieta más adecuada
Los gatos son muy especiales
tenemos que ponerles la comida en bandeja
Podemos facilitar la buena relación del gato con la organización de la comida creando ambiente: cuencos no muy profundos, siempre limpios y separados para cada alimento, de loza o metal mejor que de plástico, con buena base para que no vuelquen; no usar recipientes dobles para alimento y agua porque ésta puede ensuciarse; reservar un espacio tranquilo y limpio, alejado de la zona de la bandeja sanitaria, para que disfrute de ese momento. Los gatos comen una media de 10 veces al día (según la raza) y poca cantidad en cada ocasión. Si no tiene problemas de sobrepeso, puede permitir esa costumbre si mide la cantidad de comida adecuada; de lo contrario, puede acostumbrarlo a comer a tres o cuatro horas fijas para controlar mejor su dieta. No siempre es fácil introducir un nuevo plato en el menú, hay que considerar la percepción sensorial de olfato-gusto del gato y dosificar el alimento con paciencia hasta que el gourmet lo acepte.
Los gatos comen una media de 10 veces al día (según la raza) y poca cantidad en cada ocasión.
3.3. Alimentos poco recomendables
En casa cocina para ti y tu familia.
Pero evita cocinar para el gato.
A no ser que sea una dieta indicada y vigilada por el veterinario, no es recomendable alimentar a un gato con comida cocinada en casa, y mucho menos con las sobras del menú familiar. Al gato le resultarán sabrosas, pero difícilmente colmarán sus necesidades nutricionales de proteínas, vitaminas, minerales y medida de grasas. Esta costumbre tiene el riesgo de que el gato prefiera esta especie de “comida rápida” al pienso específico para felinos, que si es de buena calidad será alimento más que suficiente, y lo acabe rechazando. A la larga, una mala dieta casera puede causarle trastornos digestivos (como los que a menudo producen los lácteos por su contenido de lactosa) o carencias de nutrientes que exigirán largos tratamientos como los complementos vitamínicos.
Mejor prevenir. Con frecuencia los menús caseros son responsables tanto de la desnutrición como del sobrepeso o la obesidad, dos de las enfermedades más comunes en los gatos mal alimentados.
3.4. Obesidad
Sobrepeso y obesidad
Dos problemas muy gordos
Aunque el sobrepeso y la obesidad pueden tener orígenes metabólicos, genéticos, nerviosos, etc, el exceso de calorías combinado con la falta de ejercicio físico es la causa más común. La alimentación con comida casera grasa, las chucherías y la falta de medida en las cantidades garantizan los kilos de más. Pero también puede causarlos un mal balance en la dieta de pienso o latas para gatos, por eso hay que respetar siempre las tablas de cantidades correspondientes a cada peso, edad o estilo de vida. En cuanto su gato empiece a tener sobrepeso, consulte al veterinario para definir una dieta o cambiar hábitos. Pesarlo a diario y llevar un registro impide que el dueño, al verlo todos los días, no se dé cuenta del problema. También ha de tener disciplina para jugar o hacer ejercicio con su gato (quemar es tan importante como no ingerir), controlar la dieta cada jornada y renunciar al picoteo como demostración de cariño.
Quemar calorías es tan importante como no ingerir demasiadas. Juega con el animal y gastará calorías de una forma divertida.
4.3. La educación temprana
Aprender a educar a un cachorro.
Una mezcla de conocimientos e imaginación.
Enseñar buenos modales a cachorros hiperactivos y desde el principio, requiere paciencia. Es contraproducente castigarle, la persuasión mediante premios afectivos o repetir palabras cortas y sonoras para frenar un comportamiento negativo dan mejores resultados. A veces hay que emplear la imaginación y aplicar castigos indirectos: por ejemplo, sorprenderle con un spray de agua (pero evita que te vea, hazlo de forma indirecta y disimulada, porque el gato podría desarrollar un sentimiento negativo) o un ruido fuerte si se empeña en arañar muebles o trepar donde no debe. La educación en el uso de la litera sanitaria (ver apartado de Higiene) merece toda la insistencia del dueño. Aprovecha la etapa de socialización, entre la segunda y la séptima semana, para estimular sus vínculos afectivos, lo que mejorará su disposición al aprendizaje. En este proceso conviene que permanezca con la madre (ella le enseñará los comportamientos básicos entre felinos e incluso a usar la bandeja sanitaria) y someterle gradualmente a todo tipo de estímulos: gente, lugares, sonidos y actividades distintos.